«No quiero una composta que huela feo ni llene la cocina de moscas.» Es la objeción más razonable del mundo y tiene solución: una composta bien llevada huele a tierra de bosque. Si huele mal, algo está desequilibrado y se corrige. Esta guía forma parte de la guía de composta en un departamento
¿Por qué huele mal mi composta?
Casi siempre por una de tres razones: demasiada humedad (restos verdes sin suficiente material seco), poca aireación (mezcla apretada y compacta, sin oxígeno) o ingredientes que no debían estar (carne, lácteos, grasa). En el primer caso, el olor es agrio o a podrido porque el material se pudre sin aire; en el tercero, es un hedor intenso y persistente.
¿Cómo corrijo el olor?
- Agrega material seco: hojas secas, cartón triturado o aserrín sin tratar, hasta que la mezcla se sienta como una esponja bien escurrida.
- Remueve y airea: con una pala pequeña o una varilla, para meter oxígeno.
- Retira lo que no debía estar: carne, lácteos, grasas.
- Revisa el drenaje: si el fondo está encharcado, necesita salida o más material seco.
Si usas bokashi y huele a podrido, probablemente entró aire; compacta más y asegura el cierre hermético, como se explica en qué es el bokashi y cómo se hace
¿Cómo evito que aparezcan moscas?
Las pequeñas moscas de la fruta llegan cuando hay restos frescos al descubierto. La prevención es sencilla: cubre siempre los restos nuevos con una capa de material seco o de composta ya hecha; mantén la tapa cerrada; y no dejes frutas muy maduras acumuladas en la cocina. Otra técnica: guarda los restos de cocina en el congelador y échalos a la composta en bloque, lo que reduce olores y huevos de mosca.
Si ya tienes moscas, no uses insecticidas dentro del contenedor (matarías microorganismos y lombrices). Basta una tela fina o malla sobre el recipiente, más una capa gruesa de material seco, y aspirar los adultos que vuelen alrededor.
¿Y si tengo hormigas, cochinillas u otros bichos?
Una composta abierta casi siempre recibe visitas. Las hormigas suelen indicar que la mezcla está seca; humedécela un poco. Las cochinillas y otros pequeños descomponedores son inofensivos y hasta ayudan. Lo que sí hay que vigilar son las ratas o ratones, que solo aparecen si metes alimentos que no debías o dejas el contenedor accesible; un contenedor cerrado y sin carne lo evita.
¿Dónde conviene colocar el contenedor?
En un sitio ventilado, a la sombra o con luz indirecta, y lejos de la zona de comer. El calor excesivo acelera olores y deshidrata; el frío extremo frena la actividad. Un balcón cubierto, una lavandería o un rincón del baño de servicio suelen funcionar. Si el sistema está bien equilibrado, puedes incluso tenerlo en la cocina sin que el olor se note.
Para saber exactamente qué echar y qué evitar y así prevenir el problema desde el origen, mira qué sí y qué no echar a la composta
¿Qué hago con la composta cuando me voy de vacaciones?
Antes de irte, añade una buena capa de material seco, remueve y cierra bien. Si usas lombrices, déjales comida suficiente en un solo lugar y evita que se sequen o se calienten; para ausencias largas conviene que alguien las revise. En el bokashi, con el cubo bien cerrado, puedes dejarlo fermentando sin problema. Si el viaje es largo, pide a un vecino que añada tus restos, o guarda los residuos en el congelador a tu regreso.
¿Cómo sé si el olor es normal?
Una composta sana huele a tierra mojada, a bosque, algo dulce. El bokashi huele agridulce, como a fruta fermentada. Si percibes olor a huevo podrido, amoniaco fuerte o un hedor penetrante, hay desequilibrio. Casi siempre se corrige añadiendo material seco y aire. Si dudas, compara con una tierra de maceta recién abierta: ese es tu objetivo.
